lunes, 20 de marzo de 2017

Primer párrafo de El ladrón de Shady Hill, de John Cheever



Me llamo Johnny Hake. Tento treinta y seis años, y descalzo mido un metro setenta, desnudo peso setenta kilogramos, y por así decirlo ahora estoy desnudo y hablando a la oscuridad. Fui concebido en el Hotel Saint Regis, nací en el Hospital Presbiteriano, me crié en Sutton Place, fui bautizado y confirmado en San Bartolomeo, estuve con los Krickerbocker Greys, jugué fútbol y béisbol en Central Park, aprendi a actuar en el el marco de los toldos de las casas de departamentos del East Side, y conocí a mi esposa (Christina Lewis) en uno de esos grandes cotillones del Waldorf. Estuve cuatro años en la Marina, ahora tengo cuatro hijos, y vivo en una banlieue llamada Shady Hill. Tenemos una bonita casa con jardín y un lugar afuera para asar carne, y las noches de verano, cuando me siento allí con los niños y miro la pechera del vestido de Christina que se inclina hacia adelante para salar la carne, o que simplemente contempla las luces del cielo, me emociono tanto como puede ser el caso con actividades más temerarias y peligrosas, y creo que a eso se refieren cuando hablan del sufrimiento y la dulzura de la vida.

1 comentario:

  1. Subo este texto que mencioné al hablar de la consigna para el primer trabajo práctico, es decir la presentación individual. Es un texto de ficción, sin embargo, si leen el cuento completo (o mejor aún se aventuran en la obra de Cheever) verán que hay muchos niveles de sentido y que es posible leer el texto como una crítica de su época y en parte como un autorretrato.
    Dice Rodrigo Fresán en las notas a la edición del conjunto de relatos La Geometría del Amor: "No conforme con ener uno de los comienzos más célebres y más citados de John Cheever, 'El ladrón de Shady Hill' es uno de sus relatos más famosos y, también, uno de sus favoritos. El mismo Cheever -en su prefacio a 'Cuentos y relatos'- escribe que 'mis cuentos favoritos son aquellos que fueron escritos en menos de una semana y, a menudo, compuestos en voz alta. Me recuerdo exclamando: '¡Mi nombre es Johnny Hake!'.
    El protagonista del relato "escribe" desde una comisaría, donde está detenido e incomunicado porque lo sorprendieron robando en el barrio privado en el que vive. La alienación de las clases medias y medias altas es un tema habitual en Cheever, que escribió sobre sus propias contradicciones: "No nací en una verdadera clase social, y desde muy temprano tomé la decisión de infiltrarme en la clase media como un espía para poder atacar desde una posición ventajosa, sólo que a veces me parece que he olvidado mi misión y he tomado mis disfraces demasiado en serio".

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