miércoles, 5 de abril de 2017

Techno

Síntesis de las cuestiones técnicas que vimos el lunes pasado:


La mayoría aprendimos a redactar pese a las reglas de ortografía y de sintaxis. La epidermis gramatical ha hecho olvidar a veces lo que tiene que haber dentro: claridad de ideas, estructura, tono, registro, etc.
El lenguaje y por lo tanto también la escritura no es una creación arbitraria de la mente humana, sino un producto social e histórico que influye en nuestra percepción de la realidad. Al transmitir socialmente al ser humano las experiencia acumuladas de generaciones anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y determina nuestra visión del mundo.
(De la introducción a las Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje de la Unesco)
El lenguaje inevitablemente refleja una visión del mundo. También implica postular un mundo, proponerlo, en un sentido borgiano. Es imposible escribir un par de párrafos sin dejar sentada de alguna manera nuestra impresión acerca de cómo las cosas son o debieran ser.
Un ejemplo mínimo, pero sencillo de entender: el uso sexista o no del lenguaje. Si decimos que una mujer es abogado o ministro,  o hablamos de los escritores cuando queremos referirnos a escritores y escritoras.

Ejemplos de reemplazo de un lenguaje sexista por uno que no lo es:
El hombre o los hombres
Los hombres y las mujeres, la humanidad, las personas

Los médicos y las enfermeras
El personal médico, el personal de salud

Por supuesto, el lenguaje también debe ser respetuoso o no agresivo en cuestiones de raza, salud, preferencias sexuales y en general en todo aspecto del que se pueda inferir una discriminación o superioridad implícita.

En marcha:

Una comunicación escrita es como un territorio extenso y desconocido que te contiene a vos, a tu lector o lectora, a tus ideas, tus propósitos y todo lo que puedas hacer. Lo primero que debés hacer como escritor es explorar ese territorio. Tenés que conocer las leyes de la tierra antes de empezar a escribir el texto”.
 (Linda Flower).
Enfrentar los bloqueos:
La idea del bloqueo produce el bloqueo. El miedo a la página en blanco. La falta de concentración. Es posible que no encontremos ideas, que no nos gusten o que no tengamos muy claras las circunstancias que nos incitan a escribir.
Explorar las circunstancias:
Una situación determinada nos empuja a escribir de manera más o menos consciente. El escrito será una respuesta a una circunstancia planteada. Empecemos por poner esas circunstancias blanco sobre negro.
Respondernos algunas de estas preguntas:
Qué quiero conseguir con este texto.
Cómo quiero que reaccionen los lectores y las lectoras.
A quién o a quiénes les estoy escribiendo.
Puedo formular en pocas palabras mi propósito?
Qué sé de las personas que leerán el texto. Qué impacto quiero causarles.
Qué saben de mí los lectores y lectoras, qué quiero que sepan de mí.
Cómo será el texto que quiero escribir
Largo/breve
Qué tono quiero adoptar
Lo voy a dividir en partes?
Cómo lo imagino

Estas cuestiones pueden ser pensadas o en caso de “bloqueo grave” desarrolladas por escrito. Su función es simple: los bloqueos normalmente responden a una imagen desenfocada de todo este marco del escrito. Comenzar a definir y ordenar ese marco de necesidades de comunicación, ideas, contexto y todo lo demás, es casi lo mismo que empezar a escribir.
Por supuesto, también existe el hábito. Y sobre todo, la falta de hábito. Sería fantástico escribir a diario o casi. No sólo como gimnasia o entrenamiento del acto de escribir. También porque apuntaremos y desarrollaremos ideas que tal vez no hubiésemos tenido jamás si no nos deteníamos a escribir. Por eso recomiendo tener a mano un cuaderno o libreta de notas. Háganlo por favor al menos mientras compartamos este taller.
Los mapas de ideas o árboles de ideas o ideogramas, también son útiles para arrancar sin dar demasiadas vueltas. Se trata de apuntar en el centro de una hoja la idea central de lo que nos ocupa y encerrarla en un círculo. Luego iremos uniendo otras palabras en círculos, palabras o conceptos que asociamos con esa idea central. E iremos uniendo las palabras relacionadas entre sí, mientras dibujamos una forma que de algún modo captura nuestra idea y sus resonancias. Este es un material excelente para empezar a escribir, entre otras cosas porque esa interfaz sirve para poner a trabajar juntos a los dos hemiferios del cerebro, especialmente al derecho, menos lineal, más creativo, que suele quedar relegado durante la actividad de escribir.
Escribir no es sólo el trabajo de bajar las ideas a una forma que podemos compartir fácilmente, digamos un procedimiento de algún modo análogo a subir una foto a una red social. La escritura es un instrumento para desarrollar ideas.

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