domingo, 14 de mayo de 2017

Notas sobre Postproducción, de Nicolas Bourriaud


El término post producción nombra al conjunto de procesos aplicados a todo el material grabado o registrado: montaje, subtitulado, voz en off, efectos especiales, inclusión de otras fuentes audiovisuales, etc. Pertenece a un ámbito “tercero” al no trabajar con materia prima.
Para el teórico francés NB las artes visuales más representativas de los últimos años amplifican y extienden el anticipatorio concepto del ready made elaborado por Marcel Duchamp. Por consiguiente, también reflexionan sobre la fusión entre producción y consumo. Los artistas visuales realizan obra siempre a partir de materiales preexistentes: es decir, generan significado a partir de una selección y combinación de elementos heterogéneos ya dados.
La cultura global y la avalancha informativa borran cada vez más la consabida brecha entre autor y público, y a través de ese límite progresivamente más exiguo, la obra de arte intenta reflexionar sobre esta serie de relaciones sin pretender originalidad. La noción de originalidad y creación se desdibujan en este nuevo panorama cultural en el que se destaca la figura del DJ o el programador, cuya tarea consiste en seleccionar objetos culturales insertándolos en un nuevo contexto (añado el ejemplo del curador, que hace una obra propia a través de su lectura y articulación de obras ajenas).
Los artistas internacionales más destacados de estos años inscriben la obra de arte en una red de signos y significados. Ya no se trata de comenzar de cero sino de encontrar el medio de inserción en las innumerables corrientes de producción.
La pregunta es cómo producir sentido a partir del caos de objetos, nombres y referencias que constituyen nuestra vida cotidiana. En este mundo de lo prefabricado, donde el concepto de originalidad está perimido, el artista ya no considera su campo como un museo a superar, sino como un enorme depósito con herramientas e información que deben utilizarse y manipularse.
Ya no sirve lamentarse de que  “todo ha sido hecho” sino que hay que inventar protocolos para el uso de todos los modos de representación y las estructuras formales existentes. Se trata de captar los códigos de la cultura, las formas de la vida cotidiana, las obras del patrimonio global, y hacerlas funcionar.

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