jueves, 18 de abril de 2019

Fragmentos de los ensayos Escribir y Fuegos (Carver)

Por Raymond Carver

“Traten, entonces, mientras se ocupan de sus destinos individuales, de recordar que las palabras, las palabras exactas y verdaderas, pueden tener el poder de los actos” (R.C.)
Algunos escritores tienen abundancia de talento; no conozco a ningún escritor que carezca de él. Pero una manera única y exacta de mirarlas cosas, y encontrar el contexto apropiado para expresar esa manera de ver, eso es otra cosa. Cada gran escritor, incluso cada escritor muy bueno, rehace el mundo de acuerdo a sus especificaciones.
Esto de lo que estoy hablando se relaciona con el estilo, pero no es el solo estilo. Es la firma particular e inconfundible del escritor en todo lo que escribe. Es el mundo suyo y de nadie más. Es una de las cosas que distingue a un escritor de otro. No el talento. Éste abunda. Pero el escritor que tiene una manera especial de mirar las cosas y que le da una expresión artística a esa manera, ese escritor va a durar.
Isak Dinesen decía que escribía un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperar. Algún día voy a poner eso en una tarjeta de 8x12 y lo voy a pegar en la pared al lado de mi escritorio. Tengo ya algunas tarjetas en la pared.
Le oí decir al escritor Geoffrey Wolff: “Nada de trucos baratos” a un grupo de estudiantes para escritores. También quedaría bien en una tarjeta. Yo lo corregiría un poco y dejaría “Nada de trucos”. Punto. Detesto los trucos. Al primer signo de un truco o de una artimaña en una obra de ficción, un truco barato o inlcuso un truco elaborado, corro a esconderme. Los trucos son en últimas aburridos, y yo me aburro fácilmente, lo que quizás tenga que ver con mi escasa capacidad de atención. Pero la escritura demasiado ingeniosa o incluso la escritura puramente necia me ponen a dormir. Los escritores no necesitan trucos ni artimañas, ni siquiera tienen por qué ser los chicos más inteligentes de la cuadra. A riesgo de parecer tonto, un escritor necesita a veces tan sólo presenciar con la boca abierta esta cosa o la otra —un atardecer o un zapato viejo— en puro y absoluto asombro.
Es posible, en un poema o en un cuento, escribir sobre cosas y objetos comunes y corrientes usando un lenguaje común y corriente pero preciso, e impartirle a esas cosas –una silla, una cortina, un tenedor, una piedra, un arete de mujer– un poder inmenso, incluso perturbador. Es posible escribir un diálogo aparentemente inocuo y producir un escalofrío en la espina dorsal del lector –el origen del placer artístico, como querría Nabokov–. Ése es el tipo de escritura que más me interesa. Detesto la escritura desmañada o azarosa, ya desfile con la bandera de la experimentación o ya se trate tan sólo de realismo torpemente reproducido. En el maravilloso cuento de Isaac Babel Guy de Maupasant, el narrador dice lo siguiente sobre la escritura literaria: “Ningún hierro puede penetrar el corazón con tanta fuerza como un punto colocado en el sitio preciso”. Esto también debería estar en una tarjeta.
Evan Connell dijo una vez que sabía que había concluido un cuento cuando se descubría repasándolo y quitándole comas y luego volviendo a recorrerlo y poniéndole comas en los mismos lugares. Me gusta esa manera de trabajar en algo. Respeto ese tipo de cuidado con lo que se está haciendo. Es todo cuanto tenemos finalmente, las palabras, y es mejor que sean las apropiadas, con la puntuación en los lugares correctos para que puedan decir mejor lo que están destinadas a decir. Si las palabras están cargadas con las emociones irrefrenadas del escritor, o si son imprecisas e inarticuladas por alguna otra razón –si las palabras de alguna manera son confusas–, los ojos del lector se deslizarán sobre ellas y no se logrará nada.
Me agrada cuando en los cuentos hay algún sentimiento de riesgo o una atmósfera de amenaza. (…) Lo que crea la tensión en un escrito literario es en parte la manera como las palabras concretas se enlazan para conformar la parte visible del cuento. Pero son también las cosas que se dejan por fuera, las que están implícitas, el paisaje detrás de la lisa pero a veces quebrada y precaria superficie de las cosas.
La definición de V.S. Pritchett de un cuento es “algo atisbado con el rabillo del ojo, al pasar”. Nótese la parte de “atisbar” en esto. Primero el atisbo. Luego el atisbo que cobra vida, que se convierte en algo que ilumina el momento y que tal vez, si tenemos suerte –otra vez esta palabra– podrá tener consecuencias y significado de más largo alcance. La tarea del cuentista es investir el atisbo con todas sus capacidades. Aportará su inteligencia y su pericia literaria (a su talento), su sentido de la proporción y su sentido de la pertinencia de las cosas: de cómo las cosas están allí realmente y de cómo ve esas cosas –como nadie más las ve. Y eso se hace mediante el uso de un lenguaje claro y específico, un lenguaje usado para darle vida a los detalles que iluminarán el cuento para el lector. Porque para que los detalles sean concretos y transmitan significado, el lenguaje tiene que ser exacto y usado con precisión. Las palbras podrán ser tan precisas que suenen opacas, pero de todas maneras significan; si se las usa con cuidado pueden producir todas las notas.-


De Fuegos

Ahora, cuando miro hacia atrás pienso que me estaba chiflando lentamente de frustración durante esos años famélicos. Como fuese, esas circunstancias dictaron, con la mayor intensidad posible, las formas que había de tomar mi escritura. Dios me valga, no me estoy quejando ahora, tan sólo estoy dando datos de un corazón oprimido y todavía desconcertado.
Si hubiera sido capaz de recoger mis pensamientos y de concentrar mi energía en una novela, digamos, tampoco estaba en posición de aguardar una remuneración que, si llegara a presentarse, podría distar todavía varios años. No podía ver el camino. Tenía que sentarme y escribir algo que pudiera acabar ya, esta noche, o a lo sumo mañana por la noche, no más tarde, después de haber vuelto del trabajo y antes de empezar a perder interés. En esos días siempre tenía algún oficio mediocre, y lo mismo sucedía con mi mujer. Trabajaba de mesera o era vendedor ambulante. Años después enseñó en un colegio. Pero eso fue años después. Yo trabajaba en un aserradero, de celador, de mensajero, en una bomba de gasolina, de dependiente en una tienda: uste elija el oficio, yo lo hice. Un verano, en Arcata, California, recogí tulipanes, lo juro, en las horas del día, para mantenernos, por la noche limpiaba un restaurante en la carretera y barría el parqueadero.
En esos días imaginaba que si podía salvar una o dos horas al día para mí, después del trabajo y la familia, sería más que suficiente. Era el mismo cielo. Y me sentía feliz de tener esa hora. Pero a veces, por una u otra razón, no lo lograba. Entonces empezaba a pensar en el sábado, aunque a veces pasaban cosas que descartaban también el sábado. Pero quedaba la esperanza del domingo. El domingo, tal vez.
Por eso, a propósito, y por necesidad, me limité a escribir cosas que podía terminar de una sentada, de dos sentadas a lo sumo. Estoy hablando de un borrador. Siempre he tenido paciencia para reescribir. Pero en esos días miraba con dicha la reescritura, pues me tomaba un tiempo que me alegraba concederle. En cierto sentido no tenía prisa de concluir el cuento o el poema en el que estaba trabajando, pues terminarlo significaba que tendría que encontrar el tiempo, y la fe, para comenzar otra cosa. Así que tenía mucha paciencia con un texto después de haberlo escrito inicialmente. Guardaba las cosas en casa durante lo que parecía mucho tiempo, entrometiéndome, cambiando, añadiendo, cortando algo.
Este método de ensayo y error duró casi dos decenios. Por supuesto que hubo buenos momentos entonces; ciertos placeres adultos y satisfacciones a los que sólo tienen acceso los padres. Pero me cortaría las venas antes de regresar a ellos.
Las circunstancias de mi vida son muy diferentes ahora, pero ahora elijo escribir cuentos cortos y poemas. O por lo menos creo que lo hago. Tal vez todo es resultado de los viejos hábitos de aquellos días. Tal vez no puedo aún ajustarme a pensar en términos de disponer de mucho tiempo para trabajar ¡en lo que quiera! Pero aprendí algo en el camino. Una de las cosas que aprendí es que tenía que ceder o romperme. Y aprendí también que es posible ceder y romperse al mismo tiempo.


martes, 16 de abril de 2019

Introducción a la Declaración de Artista o Statement


Texto de declaración de artista o statement

Vamos a trabajar ahora sí específicamente en la declaración de artista o statement (entre 100 y 250 palabras, según los casos). Los textos que presentan y de algún modo argumentan las foto, porque explicitan el nudo conceptual de cada trabajo que es el punto sobre el que vamos a volver una y otra vez. A veces este escrito acompañará nuestro ensayo fotográfico y otras veces tendremos que escribir sobre un cuerpo de fotos que no existe más que en proyecto. Será un texto imprescindible cuando querramos enviar nuestro trabajo a una institución, cuando apliquemos a becas y subsidios o nos dirijamos a personas que pueden facilitar la ejecución o circulación del proyecto.

Generalidades
Aunque uno piense que sus fotos deben ser el punto focal de su carrera, las palabras juegan un papel clave en la transmisión de la obra Es vital poder compartir las ideas que rodean la práctica artística con claridad.
Como artista profesional, la escritura será un parte para nada menor del trabajo. De todos los textos que un autor puede escribir el llamado statement o declaración de artista es probablemente el más importante. Es nuestra carta de presentación. Debería ser suficiente leer el statement de artista para tener una idea general de lo que encontrará el espectador cuando se enfrente a la obra, incluso cuando lo haga por primera vez.
La declaración del artista en general es una declaración escrita desde la propia perspectiva del autor o autora, que ayuda a expresar el significado y propósito de su trabajo. Normalmente abarca el tema de tus fotografías, cómo fueron hechas, y por que fueron hechas.
No está demás hablar compartir un poco nuestra historia personal y cómo influye en nuestro arte, con esto se consigue crear una conexión emocional con el lector, lo que significa que tendremos muchas más probabilidades de que recuerde nuestra obra.
Un truco: la forma de evitar la arrogancia sin esconder la honesta ambición de una obra es describir esa ambición como una expectativa de la obra. “El ensayo se propone, aspira a…”.

Texto sobre el stament extraído de Guide to getting Arts Grants, de Ellen Liberatori

En principio uno desea que lo entiendan y lo aprecien. Aunque no puedas controlar lo que otros sienten o ven el texto apuntará a despertar el interés del lector o lectora, en lo posible trataremos de que quiera saber más.
Una declaración de artista es simplemente una declaración personal sobre uno y su trabajo. Es una declaración escrita para el portfolio físico o al portfolio digital y presentada de diferentes modos.
Es muy importante la claridad de autoconciencia sobre uno y su trabajo.
Para muchos de ustedes, la idea de tener que escribir un texto así puede ser difícil y poco estimulante, pero vale la pena, porque lo que escriban los traducirá a ustedes y a su arte.
La brevedad es importante
Necesitarías sólo unas 250 palabras. No te preocupes, podés hacerlo. De hecho, probablemente escribirás más que esto, y gran parte del ejercicio será el trabajo de editarlo.
Pensá en esto como la forma escrita de vos sentado en un café con un amigo contándole de modo realista sobre tus logros y sobre porque estás haciendo tu arte. Es breve y conciso, porque no les vas a dar el gran show en esta declaración. Es simplemente un modo de presentarte a vos y a tu arte. Es una combinación de breve biografía, filosofía, aproximación artística y autopropaganda.

Para empezar a trabajar en una declaración de artista, podemos recurrir al mapa de ideas. Será una forma de empezar por lo que más nos importa de nuestro trabajo, algo que no siempre es tan simple de conseguir.
La fórmula básica dice que se debe responder al qué, por qué y el cómo.
Se supone que sí o sí tiene que haber una declaración o afirmación, importante en el contexto del escrito. Ej.
Proyectamos realizar una serie de fotos en las que intentaríamos dar una diversa entonación a algunos íconos del arte occidental que, de un modo más o menos explícito, preservan formas de ser. Queríamos hacer evidente el artificio y señalar algo sobre nuestro punto de vista. (Res)
Me interesan las imágenes que podrían ser anónimas, no por intrascendentes sino porque parecen estar ahí desde siempre.
El qué, por qué y el cómo en un texto que cumpla con las tres “C”, es decir que sea claro, conciso y consistente.
Es importante que haya información. Que el texto permita entrever la obra. Y que no la aplaste! La declaración de artista es una presentación de nuestro trabajo, no un análisis en profundidad del mismo.
Que haya un por qué, una lógica que conecte lo que se dice
Que tenga un lenguaje claro: una declaración de artista eficaz conecta a la gente con tu arte, les da la bienvenida a él, sin importar lo poco o mucho que sepan de arte; no es excluyente. Debería hacer tu trabajo más accesible, y no enredarlo con lenguaje retorcido lleno de jerga artística.
Que el texto sea actual, de algún modo informe sobre la búsqueda o trabajo concreto del artista en el momento de escribir.
Dejarla “reposar”. Releerla y compartirla para evaluar esas devoluciones antes de la última versión.
Por último, volver a nuestro texto cada cierto tiempo. Modificarlo si es necesario.
Nota: aunque es inevitable pensar el texto de declaración de artista como un texto que apunta a un otro y que aspira a conseguir ciertos resultados prácticos y emocionales, no es para nada menor el efecto que tiene este trabajo de escritura hacia el interior de la obra. Es muy probable que el esfuerzo de escribir este texto ayude a afinar nuestros procesos de producción o la edición de nuestras imágenes.

Sobre Estoy aplicando a una beca (Robert Frank)

Frank delimita su campo con precisión. Dice “documental en el sentido más amplio”. Y define su rol. “El material está allí”. Reclama, casi pidiendo disculpas, la autoridad de una mirada personal. El punto de vista en relación al objeto de esa mirada y el objeto: observación y grabación de lo que un americano naturalizado encuentra para ver en Estados Unidos que denota el tipo de civilización nacida aquí “Y desperdigándose por todas partes”.
La enumeración de las cosas en las que detendrá su mirada es casi borgiana.  Prevé el uso del trabajo que hará: sociológico, histórico y estético. Describe su rol en el transcurso del work in progress, ordenando, anotando, clasificando, (sugerencia de Evans), como en un desdoblamiento que le permitiría disparar siguiendo su instinto y a la vez dejando un espacio para el criterio de edición y archivo.

Teoría y Técnica III (resumen de lo visto en clase del 15/4)


Frases y párrafos
El párrafo se suele definir como un conjunto de frases relacionadas que desarrollan un único tema. Funcionan como una pausa y suelen ser la marca formal de un cambio de perspectiva, o de función (introducción, tesis, conclusión, ejemplos).

La Arquitectura de la frase:
Llegamos al fondo de la cuestión, a la esencia de la escritura: la prosa, la frase.
Hay una tendencia histórica a acortar la oración:
George Simenon 15 palabras por frase
Gustave Flaubert 18
Marcel Proust 38
René Descartes 74

Las investigaciones neurolingüísticas establecen en aproximadamente 15 palabras lo que puede retener la memoria de corto plazo. Sería el equivalente a la memoria RAM. Por eso son más fluidos, descansados, memorables, los textos con puntuaciones ágiles. Sin embargo, como en el ejemplo de Octavio Paz, a veces la complejidad de la forma tiene una suerte de equivalencia poética con la profundidad del sentido. Para contar una revelación de madurez, Paz elige una forma compleja.
Los cuentos más breves:
Cuando desperté, el dinosaurio seguí allí.
Se venden zapatos para bebé sin uso.

Volviendo a la frase: la frase se vuelve enérgica y más clara si la información relevante se da al principio. Lo mismo pasa en relación al párrafo: la frase más importante en cualquier texto es la primera. Si no induce al lector a pasar a la segunda, está muerto.
Las subordinadas quedan mejor al final, ordenadas de más cortas a más largas, o según su sifnificado. Sólo los complementos cortos, como los circunstanciales de tiempo y de lugar, pueden ir al principio de la frase sin entorpecer su fluencia.
Tips generales para una mejor arquitectura de la frase:
  1. Cuidado con las frases largas, es decir las que vayan más allá de las 30 palabras.
  2. Quedarse sólo con lo esencial. Eliminar palabras e incisos irrelevantes.
  3. Estar atentos a la ubicación de los incisos, que no separen lo que estaría mejor unido (por ejemplo sujeto y verbo).
  4. Sujeto, verbo y predicado, normalmente es la estructura más clara y eficiente para comunicar información e ideas.
  5. La información relevante, al principio. Esta norma funciona casi invariablemente.
  6. No abusar de las construcciones pasivas, de las negaciones ni del estilo nominal.
  7. Revisar, corregir, leer en voz alta. Prestar atención al ritmo, a la música de la frase. Casi siempre una forma pura se corresponde con una idea bien volcada al lenguaje escrito.

La puntuación

La impresión generalizada es que se trata de algo relativo, que puede administrarse en función del gusto, los hábitos o la inspiración del momento. Pero la puntuación estructura las diversas unidades del texto: el final de los párrafos, de las frases, las relaciones de subordinación entre ideas, etc. En la medida en que los signos reflejen la organización del contenido (tema central, subtema idea, detalle), el texto se hace más coherente y claro.
El autor construye su texto -o debería construirlo- siguiendo las reglas internas del discurso escrito, que son ajenas e independientes de la comunicación oral. El período sintáctico, la modulación de la frase o la densidad léxica y gramatical de la prosa constituyen un estilo de comunicación distinto de la espontaneidad y la frescura de la conversación o del discurso. No tiene ningún sentido escribir según lo que decimos o lo que entonamos, a no ser que pretendamos simular o reproducir los tics del diálogo y esconder el estilo escrito de un texto.
  
Nociones de estrategia y estructura de un texto
Más allá de los géneros, esas formas solidificadas que son convenciones de lectura y escritura, podemos advertir que los textos se estructuran de acuerdo a una estrategia general.
Por ejemplo, la estructura narrativa: Introducción o establecimiento, nudo, desenlace
El enigma: cuando el autor retacea información, busca despertar nuestro interés, nos propone que evaluemos en qué mano tiene la moneda. Las historias. ¿Qué son las historias? Desde luego no son los hechos. Las historias solo existen al ser contadas.Gloria Pampilio / El relato: ser fiel a la historia
Otros textos llevan la acción y el argumento al mínimo. Lo que importa es un punto de vista, la textura de un tipo de habla, lo que no se dice (ejemplos del cine actual).
Hay textos con estrategias argumentativas o propositivas. Toda la forma está determinada por ese propósito.
La elección de un tema:
Un tema puede originarse de la manera más inaudita y de situaciones y también imágenes cotidianas, lo que importa es que, por trivial que lo juzguen los otros, para uno es significativo; esta cualidad se revela a menudo por el hecho de que vuelve una y otra vez a la memoria. No es raro que este regreso produzca cierto desconcierto (…). La inquietud que producen esos recuerdos –o ese tema, ese germen de historia que regresa- se debe a que misteriosamente significa algo más, de que es algo así como un brote cuya raíz nace en nuestras sensaciones, en nuestra imaginación, en experiencias pasadas, para establecer con nosotros una conexión especial y misteriosa. Un buen tema, dice Julio Cortázar, “…coagula en el autor, y más tarde en el lector, una inmensa cantidad de nociones, entrevisiones, sentimientos y hasta ideas que flotaban virtualmente en su memoria o en su sensibilidad, un buen tema es como un sol, un astro en torno al cual gira un sistema planetario del que muchas veces no se tenía conciencia”.
(…) Así, lo que ellos están indicando es que en el proceso creativo se pone en juego un tipo diferente de pensamiento. En la vida diaria, si uno viaja por un país extranjero, por ejemplo, mira el paisaje buscando las postales, pero cuando se trata de escribir, se empieza a hacer más caso a detalles insólitos que llaman la mirada. En el proceso creativo tienen mucho valor esas asociaciones incongruentes que en la vida diaria se desechan. Mirar, esa es una de las claves. Es todo un arte y un vicio la operación de mirar cuando se escribe.
Raymond Carver sobre el atisbo:

Los géneros
Condicionan también el texto, lo determinan. Si vamos a escribir una carta de reclamo a Edesur vamos a usar un tono, un tipo de palabras, seguramente formales, etc., muy diferentes de si escribimos un post para quejarnos del corte de luz, aunque la información sea la misma: llevo x horas o días sin luz por culpa de la misma empresa. Los géneros son formatos previos a nuestro texto, recurrimos a ellos muchas veces sin pensarlo. La equivalencia con la música.  En un extremo los géneros más estrictos serían los contratos y en el otro la poesía, que precisamente fuerza al lenguaje a funcionar de un modo más expresivo que comunicativo. En el medio podrían estar los cuentos tradicionales, del tipo “Había una vez…”.


Organizar la información

Ya vimos que una vez que se ha definido la situación retórica (qué, para quién, con qué objetivo, etc.), se conocen las convenciones del género discursivo y se tiene la información suficiente, lo más probable es que antes de pasar al acto propio de escribir nos convenga hacer un mapa de lo que será nuestro texto.
Y hablamos de la importancia del comienzo. ¿Por dónde empezar? Podemos elegir una escena o un detalle de interés para tirar de ahí en el arranque del texto. O hacer una afirmación de peso, provocativa. Hay que dedicarle el tiempo suficiente a la decisión de cómo plantear el tema. Como ganar el interés del lector. Cómo ponerlo del lado de uno. Es un trabajo que implica abstracción (tengo que entrar por algún lado al tema, tengo que decidir qué eje, qué información será más oportuna, qué data dura, qué pincelada de color. Y a la vez es un ejercicio de seducción, en envolver, de despertar la sensibilidad, el placer intelectual y sensorial. Un buen escritor nos hace sentir más inteligentes y más sensibles, tal vez nos haga más inteligente y más sensibles.
Insistimos: será muy útil y tal vez imprescindible ordenar los contenidos sobre todo si se trata de un texto largo y la información es abundante, podemos ir vislumbrando con qué remate, con qué giro o qué información despediremos el texto. Es muy práctico anotar ese recorrido en una hoja, que funcionará como una suerte de prolongación de la memoria, ya que es mucho más fácil ordenar una serie de ideas físicamente visibles que organizarlas en un esquema mental.
Una de las ventajas de este método es que nuestro intelecto se sentirá más despejado, más libre para soltar el estilo y las formas para hacer el texto más atractivo.
Otra, claramente, es que al jerarquizar la información y establecer las relaciones entre los distintos conceptos estaremos avanzando en la construcción de sentido. De algún modo habremos adelantado el proceso de escritura y determinado su alcance, para bien o para mal.

Decisiones de la persona que escribe en el momento de la puesta en texto

En el proceso que lleva a la construcción de un texto aceptable, comunicable, eficaz, un escritor o escritora con experiencia resuelve simultáneamente cuestiones de diferentes niveles, sin perder de vista las decisiones tomadas en la etapa de planificación: para qué receptor escribe, qué objetivos persigue, qué efectos pretende lograr.
Todo lo que hace el escritor para sostener la coherencia del texto que está escribiendo supone una serie de movimientos importantes hacia el lector, con el objeto de guiarlo en su lectura y de ayudarlo a seguir “el hilo del discurso”. Esos movimientos incluyen, por supuesto, algunos que apuntan a no perderlo como lector.
Por encima de todas las pequeñas decisiones que hemos ido tomando, no hay de perder de vista algo que se llama “macroestructura semántica”. ¿De qué se trata? Es la unidad semántica de un texto, la estructura de significado que permite que un texto aparezca como un todo coherente y no solo como un conjunto de conexiones entre oraciones aisladas. Cuando nos preguntamos de qué trata un texto, la respuesta está dada por su macroestructura.
Si nos asomamos al acto de escribir veremos que has constantes decisiones gramaticales que hacen fluir el texto y también son decisiones que determinan un estilo
Ej:
Laura escuchó una bocina. Laura acudió a la ventana. Desde la ventana Laura vio un coche. Una mujer en el interior del coche hacía señas a Laura para que se acercara. Laura buscó la cartera de Laura y salió.

Este texto no es ambiguo pero sí terriblemente aburrido. Todo lector consideraría que las repeticiones deberían ser reemplazadas o elididas. Un escritor competente lo narraría de este modo, haciendo uso de recursos gramaticales:

Laura escuchó una bocina. Acudió a la ventana. Desde allí vio un coche. Una mujer en su interior le hacía señas para que se acercara. Laura buscó su cartera y salió.
Para evitar repeticiones y relacionar los significados, el escritor ha sustituido términos y elidido repeticiones. El referente “Laura” fue mencionado al comienzo y suprimido en las restantes oraciones, porque el lector puede reponer el sujeto omitido sin dificultad. No ocurre así en la última oración que, sin sujeto, generaría una lectura ambigua: ¿es Laura o la mujer del auto la que busca la cartera y sale?

Hay formas de evitar repeticiones y a la vez adelantar información. Ej.:  El Tigre Acosta no respondió a la citación. El ex capitán, responsable de la apropiación de bebés nacidos en cautiverio de mujeres que aún permanecen desaparecidas, nuevamente burló a la justicia.
Cuando escribimos no es suficiente tener cierto dominio léxico sino también saber cuándo, con quién, cómo y en qué condiciones podemos utilizarlo. La situación comunicativa, el tema, las relaciones socialmente significativas de los participantes influyen en la selección léxica.
“La lengua no es solamente un instrumento de comunicación o incluso de conocimiento sino un instrumento de poder. Uno no busca solamente ser comprendido, sino también creído, obedecido, respetado, distinguido. Así lo que puede ser dicho o la manera de decirlo en una circunstancia determinada dependen de la estructura de la relación objetiva entre las posiciones que emisor y receptor ocupan en la estructura de la distribución del capital lingüístico y de otros tipos de capital”. (Bourdieu, 1977)


La Revisión

La revisión para los entendidos, ocupa en el modelo cognitivo la misma jerarquía que la planificación y la textualización. Los tres subprocesos tienen igual importancia dentro del proceso de escritura. Sin embargo, los estudiantes dedican a la revisión menos del 9% del tiempo empleado en la composición de sus textos. En cualquier momento de la composición el escritor revisa lo que ha escrito. Repasa si lo que ha escrito hasta ese momento responde a lo que ha planificado, a los objetivos que se propuso, si tiene en cuenta el lector al que va dirigido el texto.. En función de ese constante ir y venir por el texto es que se dice que escribir es reescribir.
La revisión puede ser sincrónica con el acto de escritura, puede ser inmediatamente posterior o intencionalmente diferida. La revisión es un proceso que exige tiempo, dedicación y una fuerte dosis de tolerancia a la frustración, ya que cuando revisa, tendrá que estar dispuesto a modificar, tachar y eliminar párrafos que, aunque le resulten especialmente logrados, interfieren en la estructura del texto.
Una de las principales dificultades que debe sortear el escritor devenido revisor es la de distanciarse del texto. ¿Qué significa esto? Mirar el propio texto como si fuera de otro para comprobar su autonomía respecto del contexto situacional. No es fácil lograr este distanciamiento y aun los escritores expertos recurren a otro lector para que los ayude a detectar problemas del texto. Es importante detectar con precisión los problemas de un texto. A veces la persona que escribe no logra identificar más que una sensación de ruido o confusión en su texto. Hacer conscientes los procesos y la continuidad en el tiempo harán que mejore nuestra capacidad de revisión.
En el proceso de revisión, al menos esta es mi experiencia, se suelen tomar las decisiones que terminan definiendo y afianzando un estilo personal.
Resumen:
Acabamos de describir procesos que son complejos e inevitablemente revisten dificultad. Pero así como hay dificultades, también hay logros cuando se acepta el desafío y también hay placer, gusto por escribir y realización en hacerlo mejor. Vale la pena, y no sólo porque escribir permite comunicarse o apropiarse de una práctica social imprescindible para cualquier actividad sino también porque escribir significa reestructurar el pensamiento, es decir, elaborar formas nuevas, más complejas de razonamiento.
Escribir y especialmente la dinámica continua de leer y escribir a conciencia, es un ejercicio puro de autoconocimiento y autotransformación, que ha tenido y tiene una consecuencia decisiva más allá de lo individual, en la evolución de las sociedades.

martes, 9 de abril de 2019

Teoría y Técnica II (resumen de lo visto el 8/4 en clase)

Repaso de la noción de lenguaje:

El lenguaje y por lo tanto también la escritura no es una creación arbitraria de la mente humana, sino un producto social e histórico que influye en nuestra percepción de la realidad. Al transmitir socialmente al ser humano las experiencias acumuladas de generaciones anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y determina nuestra visión del mundo.
(De la introducción a las Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje de la Unesco)
El lenguaje inevitablemente refleja una visión del mundo. También implica postular un mundo, proponerlo, en un sentido borgiano. Es imposible escribir un par de párrafos sin dejar sentada de alguna manera nuestra impresión acerca de cómo las cosas son o debieran ser.
Un ejemplo mínimo, pero sencillo de entender: el uso sexista o no del lenguaje. Si decimos que una mujer es abogado o ministro, o hablamos de los escritores cuando queremos referirnos a escritores y escritoras.

Consideraciones antes de pasar a la acción
La mayoría aprendimos a redactar pese a las reglas de ortografía y de sintaxis. La epidermis gramatical ha hecho olvidar a veces lo que tiene que haber dentro: claridad de ideas, estructura, tono, registro, etc. Lo que se escribe tiene de por sí un sentido. Se escribe lo que importa, se singulariza la experiencia, se la cuenta para comprender o simplemente para hacer las preguntas precisas sobre el sentido.
La escritura a veces es justamente una opacidad, una dificultad que se interpone ante lo que parece simple, transparente, sin ambigüedad, sin ser cuestionado.
Los recursos para lograrlo no son estáticos. Se renuevan para reemplazar a los que han perdido eficacia y para adaptarse a los cambios, en el mundo y en la sensibilidad de las sociedades.

A escribir:

A menos que tengamos uno de esos textos apurados por ir de nuestra cabeza al papel, ayuda empezar por contestarnos estas preguntas (en una hoja aparte, idealmente).
Qué quiero decir, a quién. Qué resultados espero de mi texto.
Luego, inmediatamente, viene el cómo: por dónde empezar (fundamental). Qué tono voy a elegir. Qué elementos son centrales y no pueden dejar de ser comunicados. Por último, cómo voy a construir sentido de un modo paralelo, de acuerdo a las palabras que elijo, a las escenas que construyo (elementos asociados y elementos libres). Pensemos que en una conversación hay alrededor de un 70% de la información que es comunicación no verbal.
La importancia del comienzo: tengamos en cuenta que desde la elección de un título hasta las primeras palabras condicionan lo que se va a seguir escribiendo. Como si uno hace una canción y empieza con un acorde de guitarra distorsionado. Bueno, con eso sólo ya ha condicionado definitivamente lo que viene. Por eso, a veces, ante dificultades que parecen muy difíciles de resolver, lo mejor es descartar lo hecho y empezar desde otro ángulo u otro tono.
El párrafo inicial es importantísimo. El comienzo de un texto condiciona todas las elecciones siguientes y que –a veces- se juega en él la posibilidad de atrapar al lector. El párrafo inicial , entonces, es el que presenta el texto: anticipa su contenido, su género, su registro lingüístico.
Recordemos que un contexto construye siempre otro y también un “yo” que escribe, que no es lo mismo que la persona empírica que escribió el texto.
Decisiones técnicas: Qué tiempo verbal, qué persona.

Cómo evitar el bloqueo o miedo a la página en blanco
Los bloqueos o dificultades para arrancar con el texto. La idea del bloqueo produce el bloqueo. El miedo a la página en blanco. La falta de concentración. Es posible que no encontremos ideas, que no tengamos muy claras las circunstancias que nos incitan a escribir. Los bloqueos casi siempre responden a una imagen desenfocada de todo el marco del escrito. escrito. Comenzar a definir y ordenar ese marco de necesidades de comunicación, ideas, contexto y todo lo demás, es casi lo mismo que empezar a escribir.
Por supuesto, también existe el hábito. Y sobre todo, la falta de hábito. Sería fantástico escribir a diario o casi. No sólo como gimnasia o entrenamiento del acto de escribir. También porque apuntaremos y desarrollaremos ideas que tal vez no hubiésemos tenido jamás si no nos deteníamos a escribir. Por eso recomiendo tener a mano un cuaderno o libreta de notas. Háganlo por favor al menos mientras compartamos este taller.

Mapas de Ideas
Los mapas de ideas o árboles de ideas o ideogramas, también son útiles para arrancar sin dar demasiadas vueltas. Se trata de apuntar en el centro de una hoja la idea central de lo que nos ocupa y encerrarla en un círculo. Luego iremos uniendo otras palabras en círculos, palabras o conceptos que asociamos con esa idea central. E iremos uniendo las palabras relacionadas entre sí, mientras dibujamos una forma que de algún modo captura nuestra idea y sus resonancias. Este es un material excelente para empezar a escribir, entre otras cosas porque esa interfaz sirve para poner a trabajar juntos a los dos hemiferios del cerebro, especialmente al derecho, menos lineal, más creativo, que suele quedar relegado durante la actividad de escribir.
Vale la pena insistir: escribir no es sólo el trabajo de bajar las ideas a una forma que podemos compartir fácilmente, digamos un procedimiento de algún modo análogo a subir una foto a una red social. La escritura es un instrumento para desarrollar ideas.

Escritura libre
Escribir por medio de ráfagas sobre las que no nos vamos a detener, frases, ideas, sobre cualquier cosa, sobre el contexto, el lugar, las preguntas acerca de cómo o qué escribir, un método que complementa los anteriores al ser aluvional, al estimular la libre asociación del subconciente. Es muy útil para generar ideas y superar bloqueos. El texto normalmente tiene todas las características de la prosa de escritor o egocéntrica.
Se dice que se trata de una actividad semihipnótica, con un bajo nivel de conciencia y no asumiendo responsabilidad sobre el resultado.

Otras técnicas que pueden explorar:
Brainstorming (evitar la tentación de hacer un análisis valorativo mientras se practica). La brainstorming o lluvia de ideas debe ser aluvional, en lo posible visual, gestual, sin inhibiciones gramáticales, inseguridades o frenos de ningún tipo. Decidamos de antemano que destruiremos ese papel luego de sacarle provecho.
Luego de alguna de estas técnicas de acumulación de ideas a borbotones, podemos probar con un método que puede verse como su continuidad y también como una especie de opuesto.

Explorar el tema.
Reuniremos información, investigaremos, tomaremos apuntes de la data dura, de las ideas recogidas y también apuntes sobre nuestro parecer, nuestra valoración, nuestras inquietudes.
La estrella de las preguntas. Que deriva del método periodístico de establecer siempre las wh, por las palabras en inglés. Who, when, where, why… quién, qué, cuándo, dónde, cómo y por qué.
El cubo y sus seis lados
Describilo: Cómo lo ves, lo sentís, lo olés.etc.
Comparalo: A qué se parece y en qué se diferencia.
Relacionalo: Con qué se relaciona.
Analizalo: Cuántas partes, cuáles, cómo funciona,
Aplicalo: Cómo se utiliza, para qué sirve.
Argumentalo: Qué se puede decir a favor o en contra.



Si todavía el marco de nuestro escrito es difuso, siempre se puede volver al principio y explorar la técnica de las palabras clave:
Sin darnos cuenta, se nos escapan cuando buscamos ideas, cuando redactamos, incluso a veces cuando corregimos. Hay que saber identificarlas y desenmascarar la información que esconden si queremos que la redacción sea completamente transparente.
El método para sacarles provecho: identificar las palabras, hacer una lista de todas las ideas que esconden (otro torbellino de ideas pero esta vez acotado, selectivo), y reescribir o reestructurar el texto con la nueva información.
Aplicando estos métodos vamos arribando a la creación de una estructura. Y siempre será más sencillo y placentero escribir a partir de una estructura firme.

lunes, 8 de abril de 2019

Una estrella que parpadea

Charly García está solo, parado en el medio, metido en un traje que parece vacío. ¿Está posando o le robaron la foto? La foto es una fotocopia pegada en la pared de mi cuarto. Protege el rincón donde escribo con letra urgente. Escribo en círculos, se me mezclan los temas. Pero quiero ser periodista. La confusión dura años. Hasta que empiezo a hacer fotos.
Pero antes de hacer fotos, hago fotocopias: montajes, tramas, efectos de contraste. Quiero ser un héroe del diseño gráfico. Más que periodista. Casi tanto como estrella de rock. Charly es tonner pleno sobre el papel blanco que con el tiempo amarillea. Cerca de Charly hay puntos grises que son Robert Smith de espaldas con los cordones de las zapatillas sueltos, la guitarra apuntando al piso, los pelos de espantapájaros. No son tonterías. Se terminan los 80. Todo el mundo en la ciudad es un suicida, lo grita García. Siempre es de noche. En el final de la primavera el aire huele a incendio.
Un amigo me lleva a Ezeiza en un auto destartalado. Hablamos a los gritos. Sale el sol. Fumamos. Aterrizo en el invierno. Llueve cuando entro en Madrid. Apenas encuentro una habitación pego a Charly en la pared. Es importante. Tengo veintitrés años. No conozco a nadie.
Luego estoy de nuevo en Buenos Aires. De acuerdo: nadie vuelve, nunca. A ninguna parte. Pero no lo sé. Soy feliz. Camino por las calles de mi viejo barrio como un espía, lleno de presentimientos.
Entonces pierdo mi foto de Charly. Pierdo todo lo que escribí. Me pierdo yo. Sobrevivo para contarlo, pero no hay mucho que contar y enseguida llega un verano de sangre y fuego. Otro. Pero el peor. Después pasan los años, las mudanzas, los trabajos, los viajes en moto, el amor y la soledad. Pasan como nubes gordas en un cielo de invierno.
Un día le hago fotos a Charly. En una se pone el saco al revés, como un chaleco de fuerza. Tiene ojos de animal asustado. Poco después lo internan. Lo sacan de un hotel atado a una camilla, boca abajo. Lo veo en la tele.
¿Qué habrá sido de mi foto de Charly? Quiero decir, no la que tomé yo sino ésa en la que está parado solo en el medio y parece que está por encender un cigarrillo. O lo está encendiendo, lo más probable, pero yo no estaba ahí. La foto es de Hilda Lizarazu. Yo sólo soy dueño de una fotocopia perdida, que a veces, aunque no siempre, me dice algo, todavía.

martes, 2 de abril de 2019

Teoría & Técnica I


Introducción

Qué es el lenguaje?
Una posible definición es: la capacidad de usar un sistema de signos, escritos u orales, para establecer una comunicación.
Es un hecho social. Depende de los hablantes o escribientes para existir. No es como la electricidad u otros fenómenos que existen al margen de que los usemos.
El lenguaje es un hecho previo a nosotros. Una entidad que nos atraviesa y que compartimos. Casi como un ADN social y cultural. Somos el lenguaje que hablamos y escribimos, el idioma en que pensamos.
Más allá de los conceptos abstractos, importa el costado instrumental de esa realidad. El lenguaje es un instrumento que aprenderemos a interpretar con mayor o menor virtuosismo, pero siempre atentos a sus posibilidades, al uso que de él han hecho los otros, al hecho de que el lenguaje siempre está en tiempo real, vibra con los cambios de percepción, con las transformaciones en los modos de relacionarse.
Ej. uso del lenguaje con perspectiva de género.
Vamos a ver que siempre hay alguien del otro lado, más o menos evidente. Puede ser alguien concreto a quien le vamos a solicitar una beca o puede ser el interlocutor imaginario: el Otro. Vamos a ver cómo nuestros textos serán más precisos y mejores cuando hayamos asumido e intervenido en este proceso. Vamos a ver la elección de un Otro.
Vamos a abordar algunas cuestiones muy interesantes y actuales. Vamos a ver que en los textos ocurre algo equiparable a lo que vemos con la fotografía.  A una lógica de postproducción que se ha visto en el arte por cuestiones conceptuales, se le suma la aceleración y multiplicación de fenómenos de cita y préstamos entre los textos que circulan. También nos asomaremos a nuevos conceptos, como los de consumidor y prosumidor en el contexto de las nuevas tecnologías.
Vamos a detenernos una y otra vez, no como un apartado, sino como una constante en el proceso de búsqueda de una voz propia, que siempre es en parte un descubrimiento y en parte una construcción.
La dialéctica de escribir: trabajar sobre un texto es trabajar sobre uno mismo, trabajar sobre uno es, de algún modo, reescribir.
Se aprende leyendo y escribiendo, por supuesto. Pero también haciendo consciente el proceso, reconociendo las opciones y los defectos, teniendo a mano algunas técnicas básicas.

Por ahora: cuadernodeltaller.blogspot.com

Descripción del programa

Nos vamos a entrenar para producir diferentes tipos de textos: escritos que estructuren y ayuden a organizar nuestro trabajo, statements y argumentaciones, lecturas de trabajos ajenos en diferentes registros, posteos en redes sociales y,  finalmente, haremos alguna incursión en la crónica escrita como complemento de la crónica visual.
    Vamos a abstraer algunas estructuras y construcciones que están en los textos como una armazón invisible. Los géneros y los formatos. Vamos a tratar de decidir qué hacemos con ellos en vez de que esas formas preexistentes nos empujen la mano. Los géneros y la caída de los tabiques (ejemplos Sebald, Bolaño)
    Vamos a hablar de estrategias textuales. Tácticas del texto.
    Y especialmente nos vamos a detener en la reverberación de un texto hacia el interior de la obra. El texto como continuidad del trabajo autoral. El texto como puente, como presentación,
Vamos a abordar la convención de la entonación neutra. El ejercicio de la primera y la tercera persona.
    El Arte Poética o la manifestación de certezas u objetivos en el ejercicio de nuestra disciplina.
    El arte de la edición y corrección de textos. El destilado de las formas en que mejor quepan las ideas.
    La construcción de un texto. Ordenamiento de ideas. Estructura.


En marcha
Escribir es un modo particular de pensar, no se trata, como ya habrán comprendido, de una manera de hablar escribiendo las palabras.¿Para qué escribir?
Para comunicar. Informar. Argumentar. Persuadir. Seducir. Conmover. Transformar. Para dar pistas sobre cómo debe leerse nuestro trabajo. Para que nuestros textos sean una extensión o simplemente parte de nuestra obra. Para pedir una beca, solicitar un espacio de exhibición, como se dijo. Para defender y propagar ideas. Para decir nuestra verdad. Para sistematizar el conocimiento, para ponerlo en circulación en ámbitos académicos, profesionales, mediáticos. Para contribuir con buenos textos en las redes sociales. Para hacer un manifiesto o arte poética. Para crear una escuela o movimiento de artistas. Para entender lo que hemos hecho. Hasta para titular una foto o un ensayo.
La escritura no siempre apunta a un otro, también tiene una importante función de autoconocimiento. Es una herramienta útil para entrar en terrenos desconocidos, porque se trata de una práctica que ordena y expande la conciencia.
Vamos a echar luz sobre el propio proceso de escritura. Vamos a entrenarnos. A veces, las ideas no sobreviven auna escritura torpe, demasiado intrincada, expulsiva. La idea es que sepamos reconocer cuando eso ocurre y que tengamos herramientas para remediarlo.

Estudio y técnicas del proceso de escritura

Los precursores del estudio de la redacción son filósofos británicos del siglo XIX, como Thomas Carlyle o Herbert Spencer. Spencer escribió en 1852 un memorable artículo titulado Philosophy of Style, en el cual hacía auténticas reflexiones psicolingüísticas sobre la prosa y ya recomienda redactar con frases cortas y palabras sencillas.
A principios del Siglo XX aparece The Elements of Syle, un tratado cuyos autores era Stunk & White. Allí aparecen muchas de las reglas y sistematizaciones de la construcción de frases que encontraremos hasta en los manuales modernos.
Thomas Carlyle: Nació a fines del siglo XVIII. Un calvinista que pierde la fe. Matemático y estudioso de las leyes. Filósofo. Crítico de la revolución industrial.
Herbert Spencer: Tenía una concepción omnímoda de la evolución. Escribió sobre ética, filosofía, antropología, religión, literatura, astronomía, biología… Inventor del concepto “supervivencia del más apto”, que incluyó en Principios de biología, luego de haber leído La evolución de las especies.

La legibilidad
Disciplina que busca predecir y controlar las dificultades del texto escrito.
De algún modo mide la la facilidad con que se puede leer, comprender y memorizar un texto escrito. Por supuesto, no se trata de la legibilidad tipográfica (legibility, en inglés), es decir la legibilidad visual de un texto. Ese es otro mundo.
Nos referimos a la legibilidad lingüística (readibility) que trata aspectos estrictamente verbales, como la selección léxica o la longitud de la frase.
Después de mucho trabajo de campo, los científicos pudieron discriminar diferentes grados de dificultad de la escritura. El análisis de los textos permitió extraer las pautas verbales asociadas a los textos más legibles y a los más arduos, que implican más tiempo, atención y esfuerzo.
El grado de legibilidad depende de factores lingüísticos objetivos y mensurables.
Qué factores determinan un legibilidad alta?
  • Palabras cortas y sencillas (Ej. lluvia en vez de precipitaciones)
  • Frases cortas (saber cortar con precisión, para ganar claridad, pero sobre todo, ritmo)
  • Lenguaje concreto. Ej. Avanzan los nuevos nacionalismos.
  • Estructuras que favorecen la anticipación. (Ej. Nadie daba dos pesos por ese jugador que piso la cancha con una camiseta dos talles más grande.)
  • Presencia de repeticiones (sin ser literales, la redundancia favorece la fijación de un texto.
  • Presencia de marcadores textuales (*)
  • Situación lógica del verbo (la acción más importante debe estar en un lugar nítido)
  • Variación tipográfica: cifras, negrita, cursiva.

Y cuáles una baja legibilidad?
  • Palabras largas y complejas
  • Frases más largas
  • Lenguaje abstracto. Ej. El mapa del mundo se tiñe con el color de las corrientes neo nacionalistas.
  • Subordinadas e incisos demasiado largos
  • Enumeraciones excesivas (cuesta mucho retenerlas… uno se las empieza a saltear)
  • Poner las palabras importantes al final
  • Monotonía.

Lo más importante son los primeros tres puntos de cada lista.
En todos los idiomas las palabras polisilábicas son menos frecuentes y representan mayores dificultades (lectura, comprensión, pronunciación).
También en todos los idiomas las oraciones o frases breves resultan más accesibles.
Y normalmente nos interesamos más por textos que tratan de personas y hechos concretos (nombres propios, testimonios, anécdotas) que de temas abstractos.
Por supuesto, también una puntuación precisa ayuda a la comprensión y pregnancia de un texto.
Ejemplo en Cuaderno del taller de dos textos que definen la palabra “dialecto” en dos registros absolutamente diversos. Repaso de las distintas variables estudiadas en uno y otro texto.
* Qué son los marcadores textuales? Los elementos lingüísticos que se utilizan para enlazar frases y reafirmar su sentido.  Aditivos: También, además, del mismo modo. Ej. El calentamiento global desertifica la llanura del mismo modo que derrite los polos. Causativos y consecutivos: Porque, por lo tanto, por consiguiente, entonces. Concesión: a pesar de todo, de cualquier modo. Transición: por otra parte. Digresión: por cierto. Temporales: al principio, por último.
Por supuesto, todo lo anterior es relativo. Y ni la legibilidad admite una única forma de ser medida ni la legibilidad puede ser la única vara con la que se mide un texto, ni la única ni la más importante. Sin embargo, importa conocer cómo funcionan ciertos resortes de la redacción y administrar esas certezas que han sido probadas por distintos tipos de investigaciones.
Hay una complejidad que es propia de las ideas y no debe ser simplificada al precio de perder sus alcances.
Anti ejemplos: comienzo de Cien años de soledad y frase de Octavio Paz (En la fraternidad de los árboles aprendí a reconciliarme; no conmigo: con lo que me levanta, me sostiene y me deja caer)
Pero otras veces la complejidad es una complicación innecesaria que deviene de una elección fallida del lenguaje, ya sea por torpeza o por pretensión.

El Estilo llano
Es un segundo proceso en el estudio de la redacción. Empezó, a mediados del siglo pasado, como un reclamo de sectores que exigían al estado que las leyes y normativas que regían la vida en sociedad debían ser claras y comprensibles para ser más justas y exigibles. La aplicación del estilo llano mejoró la relación siempre asimétrica entre el Estado y los ciudadanos. También las relaciones entre investigadores de distintas universidades o instituciones y, por último, entre empresas y clientes, en la medida en que la neblina del lenguaje innecesariamente complejo o engañoso se iba haciendo más nítido.

Algunos puntos que debe respetar el lenguaje para ser llano:
  • Un lenguaje ajustado al tipo de lector y al tema tratado.
  • Tiene una estructura racional, se privilegian las ideas o datos centrales.
  • Permite una comprensión general en una primera lectura.
Las investigaciones sobre las dificultades de comprensión demuestran que los dos escollos más importantes que debemos superar cuando leemos textos difíciles son la estructura sintáctica de la frase, por excesivamente compleja y la ausencia de un contexto compartido autor-lector. El abuso de la subordinación añade dificultad y un grado de abstracción o de generalización elevado del contenido impide que el lector pueda relacionar el texto con su conocimiento del mundo, con su entorno, con la información que ya dispone sobre un tema determinado (se queda afuera). Por su parte, la puntuación, por incorrecta o imprecisa, puede contribuir a la dificultad de un texto.
Si todo lo anterior está bien ejecutado, un texto puede permitirse el empleo de palabras complejas. Que se entenderán por su contexto o se consultarán. La dificultad es menor en relación a los otros factores que hacen difícil a un texto.
En otro nivel, importa la solidez de la estructura de un texto. Tanto en un sentido formal (la extensión de los párrafos, por ejemplo) como en el ordenamiento de las ideas. Cuando un texto no fluye de por sí ordenando su información y sus ideas, muchas veces es conveniente hacer un guión o estructura, que después nos permitirá también soltar el estilo en el interior de cada módulo.


Los procesos de la escritura

Escribir es un proceso; el acto de transformar pensamiento en letra escrita implica una secuencia no lineal de etapas o actos creativos. (James Gray)
Los procesos de composición del escrito son una línea de investigación psicolingüística y un movimiento de renovación de la enseñanza de la redacción. Su campo de acción: todo lo que piensa, hace y escribe un autor desde que se plantea producir un texto hasta que termina la versión definitiva.
Ha recibido mucha influencia de la psicología cognitiva y la lingüística del texto, y ha modificado en gran parte la enseñanza de la escritura. A partir de los años setenta, varios psicólogos, pedagogos y profesores de redacción empezaron a fijarse en el comportamiento de los escritores cuando trabajan: en las estrategias que utilizan para componer el texto, en las dificultades con que se encuentran, en cómo las solucionan, y en las diferencias que hay entre individuos. A partir de aquí aislaron los diversos subprocesos que intervienen en el acto de escribir: formular objetivos, buscar ideas, organizarlas, redactar, revisar, etc; también elaboraron un modelo teórico general que paulatinamente se ha ido revisando y sofisticando.
Las personas que mejor desempeño tienen al escribir, aquellos que podríamos llamar escritores, trabajan intensamente en cada subproceso. Buscan, organizan, desarrollan ideas, redactan, evalúan y revisan. Se adaptan. Tienen más conciencia del lector.

Escribir significa abrir un espacio de exploración, búsqueda y descubrimiento. En ese sentido se considera que todo proceso de escritura es un proceso cognitivo.
Hay una memoria a largo plazo de la persona que escribe: un conocimiento del tema, del auditorio y de los géneros discursivos.


El texto da señales de cómo quiere que sea percibido el yo que escribe. Y a la vez define a un lector modelo, que tampoco es la persona de carne y hueso que va a leer, o actualizar el texto. “Generar un texto significa aplicar una estrategia que incluye las previsiones de los movimientos del otro, como ocurre, por lo demás, en toda estrategia”. (Eco)
La información que se da por compartida, las complicidades, los sobreentendidos, son muchas las marcas que van dibujando a ese lector modelo.

Resumiendo:
1- Si la legibilidad y el estilo llano tratan de cómo tiene que ser el escrito, esta tercera aproximación a la redacción trata de cómo trabaja el escritor. Describe las estrategias cognitivas que utilizamos para escribir y propone técnicas y recursos para desarrollarlas. Por ejemplo:
  • Buscar ideas: brainstorming, estrella de preguntas, escritura libre o automática.
  • Organizar ideas: ideogramas, mapas mentales, esquemas.
  • Redactar: señales para leer, variar la frase, reglas de economía y claridad.
2- Fomenta el crecimiento individual del escritor más que el uso de recetas, fórmulas o técnicas establecidas de escritura. No hay una única manera de escribir.
3-Escribir es un proceso de elaboración de ideas, además de una tarea lingüística de redacción. El escritor tiene que saber trabajar con las ideas tanto como con las palabras.
4- Escribir es mucho más que un medio de comunicación: es un instrumento epistemológico de aprendizaje. Escribiendo se aprende y podemos usar la escritura para comprender mejor cualquier tema.